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Funes, pidio perdón por los abusos cometidos durante conflicto armado

En nombre del Estado salvadoreño, Funes tuvo un gesto que sus predecesores del partido Arena habían regateado a las miles de víctimas de la guerra civil. El gobernante pidió perdón, en un acto que por sí mismo constituye una vuelta de página a estos 18 años en los cuales la derechista Arena nunca se atrevió a reconocer las barbaries de la guerra.

get_imgSan Salvador.- El Salvador dio  un paso que ya hace años lo hicieron los otros países latinoamericanos que vivieron dictaduras militares caracterizadas por graves violaciones a los derechos humanos. La conmemoración de los 18 años de los Acuerdos de Paz puso de nuevo al país frente a una herida descubierta a la que el presidente, Mauricio Funes, quizo sanar con un paño que lleva impresas las palabras “reconocimiento” y “perdón”.

En nombre del Estado salvadoreño, Funes tuvo un gesto que sus predecesores del partido Arena habían regateado a las miles de víctimas de la guerra civil. El gobernante pidió perdón, en un acto que por sí mismo constituye una vuelta de página a estos 18 años en los cuales la derechista Arena nunca se atrevió a reconocer las barbaries de la guerra.

En el acto oficial, que reunió a los firmantes de la paz de ambos bandos, el presidente también anunció la creación de una comisión que le propondrá cómo reparar “moral, simbólica y materialmente” a las víctimas como una tarea del Estado, que debe cumplir recomendaciones del sistema interamericano de derechos humanos.

Sin embargo, la petición de perdón de Funes se queda corta en un contexto en donde él mismo ha hecho suyo el discurso que desde Alfredo Cristiani hasta Antonio Saca se utilizó en cada conmemoración de la paz a la hora de hablar de investigar a los responsables de esas violaciones a los derechos humanos y buscar justicia. En eso, Funes sí coincidió con sus predecesores areneros, que argumentaron el problema de “reabrir heridas” y la necesidad de gobernabilidad para negarse a impulsar investigaciones. Este punto ya lo tenía Funes incluso cuando era candidato, pues en una entrevista en el canal 33 dejó claro que no iba a mover un dedo en favor de que la Asamblea Legislativa revoque la Ley de amnistía de 1993.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha recomendado desde hace años y repetidas veces a El Salvador, que derogue esa ley, que sirvió para echar tierra sobre los crímenes políticos y aquellos comunes vinculados con políticos ocurridos en el marco de la guerra de 1980 a 1992..

Aún así, este sábado 16 de noviembre de 2010, abanderando el primer gobierno de izquierda, él hizo un acto de contrición pronunciado con fuerza, ocho veces, la palabra “perdón”. Perdón y reparación moral, material y simbólica para las víctimas, dijo. Hasta ahí.

Como consuelo aderezó su discurso reconociendo desde el Ejecutivo –por primera vez en 18 años- el papel del Estado en las atrocidades de la guerra, ya enumeradas en la Comisión de la Verdad hace 17 años.

“Como titular del Órgano Ejecutivo de la nación y en nombre del Estado salvadoreño, en relación con el contexto del conflicto armado interno que concluyó en 1992, reconozco que agentes entonces pertenecientes a organismos del Estado, entre ellos las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad pública, así como otras organizaciones paraestatales, cometieron graves violaciones a los derechos humanos y abusos de poder, realizaron un uso ilegítimo de la violencia, quebrantaron el orden constitucional y violentaron normas básicas de la convivencia pacífica”, dijo Funes, arrancando el aplauso de un público en su mayoría compuesto por funcionarios de gobierno y cuerpo diplomático acreditado en el país, reunidos en Cancillería.

A los firmantes de la paz, Alfredo Cristiani, y el general Mauricio Ernesto Vargas, en primera fila, a los costados de Funes, no les quedó otra que clavar la mirada en un punto fijo del escenario –Cristiani- o apretarse las manos una y otra vez -Vargas- cuando el mandatario reconoció los crímenes del Estado. El mandato de Cristiani tuvo dos años y medio que transcurrieron durante la guerra.

Y en ese momento, la imagen para la foto de la mañana de este sábado 16 parece surrealista, compuesta por la silueta de un presidente que por primera vez pide perdón, y por las silueta de un opositor, ex presidente de la República, contra quien fuera de las fronteras -en España- un par de organismos civiles de derechos humanos le promueve una querella por supuesto encubrimiento del asesinato de los sacerdotes jesuitas.

En  El Salvador, los militares acusados del múltiple homicidio, aparentemente están a salvo gracias a la Ley de amnistía. Pero ya la Corte Suprema de Justicia dijo que los crímenes ocurridos durante el mandato de Cristiani -junio de 1989 a mayo de 1994- no pueden incluirse dentro de los favorecidos por la ley, porque un gobierno no puede amnistiarse a sí mismo. El presidente, sin embargo, ya ha dejado claro que quiere que esa Ley de amnístía se mantenga.

Funes, con su discurso, continuó reparando las heridas a su modo, enumerando algunos de los crímenes cometidos por esos cuerpos de seguridad, para después responsabilizar al Estado por la acción realizada o por la omisión frente a las barbaries. “Por todo lo anterior, en nombre del Estado salvadoreño, pido perdón”, martilló por primera vez. Y luego continuó, como clavando en una pared aquello que muchos siempre quisieron escuchar todos estos años de posguerra: “Pido perdón a los niños y niñas, jóvenes, mujeres y hombres, ancianos y ancianas, religiosos, campesinos, trabajadores, estudiantes, intelectuales, opositores políticos y activistas de los derechos humanos”.

El procurador para los Derechos Humanos, Óscar Luna, dos días previos a esta conmemoración apareció en los medios exigiendo la reparación para las víctimas, incluida la reparación de justicia, principal motor para conocer la verdad. Esta vez, este sábado, tras el discurso de Funes, dijo que “le da el beneficio de la duda” al mandatario en este tema. Según Luna, los compromisos adquiridos le hacen pensar que son los primeros pasos y que “más adelante”, a lo mejor se promueve esa reparación jurídica.

Funes anunció la creación de una comisión presidencial cuyo objetivo será “proponer a la Presidencia la adopción de medidas para la reparación moral, simbólica y material, dentro de las posibilidades que las finanzas del Estado nos brindan y con la obligación de ofrecer resultados concretos en tiempo y forma”. Recicló, además, el anuncio que meses atrás hiciera el canciller, Hugo Martínez, para la integración de una comisión de búsqueda de niños desaparecidos durante la guerra. Dio a entender que esta comisión sí tendrá lo que la comunidad internacional ha pedido a El Salvador: un equipo de investigación independiente que permita saber qué fue de los niños desaparecidos durante al guerra, la mayoría de ellos a manos del ejército.

Funes también metió en su discurso a los ex combatientes lisiados de guerra que desde el jueves 14 ocupan la Catedral de San Salvador exigiendo el pago de las indemnizaciones adeudadas desde los años 90s. Para ellos también habrá una mesa de diálogo y negociación. El mandatario cerró su discurso agradeciendo a las víctimas y a sus familiares por recibir su petición de perdón en nombre del Estado salvadoreño.


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