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Se cierra el cerco sobre Kadhafi

BENGHAZI, Libia (AFP) – El tambaleante régimen del coronel Muamar Kadhafi buscaba este viernes con una encarnizada represión mantener el control del oeste de Libia ante una rebelión que ya declaró el este zona liberada y que prometía marchar sobre Trípoli.

La presión sobre Kadhafi venía también del exterior, con la convocatoria para este viernes de una reunión del Consejo de Seguridad para discutir respuestas a la virulenta represión que, según la ONU, pudo dejar ya miles de muertos y heridos desde el inicio de la rebelión el 15 de febrero.

Los países de la UE se mostraron dispuestos a imponer una zona de exclusión aérea en Libia para impedir volar a aviones militares libios, si así lo decide la ONU.

Y varias capitales occidentales evaluaban coordinar un bloqueo de los haberes en el exterior de Kadhafi y sus allegados.

La comunidad internacional aceleraba por lo demás la evacuación por tierra, mar y aire de decenas de miles de extranjeros, en un movimiento de población que se convirtió ya en un verdadero éxodo.

El régimen también enfrentaba la renuncia de numerosos jerarcas. Los últimos en anunciar su defección fueron los embajadores de Libia en Francia y ante la UNESCO. Y según la agencia egipcia MENA, también dimitió de todas sus funciones Kadhaf al Dam, asesor cercano y primo de Kadhafi.

En Zauiya (60 km al oeste de Trípoli), 23 personas murieron y al menos 44 resultaron heridas en el asalto de las fuerzas de seguridad contra esa ciudad, que cuenta con la mayor refinería de petróleo del país, informó el diario libio Quryna.

“Los heridos no consiguen llegar a los hospitales, pues la balacera es general”, aseguró el corresponsal en Zauiya de ese diario publicado en Beghazi, la ciudad del este en manos de los rebeldes.

La agencia oficial Jana señaló por su lado que los “terroristas” degollaron a varios soldados en esa ciudad.

Kadhafi acusó el jueves a los manifestantes de Zauiya de estar vinculados a la red islamista Al Qaida y de actuar bajo los efectos de las drogas.

El “Guía de la revolución”, de 68 años, en el poder desde 1969, había proclamado el martes su determinación de morir como un “mártir” y de dejar en el combate “hasta la última gota de (su) sangre”.

Otra ciudad del oeste, Zuara, fue teatro de sangrientos combates, señalaron refugiados que huían hacia la frontera con Túnez.

En Trípoli, testigos señalaron disparos contra manifestantes en varios barrios de la ciudad.

Kadhafi, según fuentes opositoras en Baida (este), concentró en la capital a unos 9.000 milicianos Jamis, con tanques y aviones, aunque no podría contar con el ejército, minado por los amotinamientos.

En Banghazi, segunda ciudad libia (1.000 km al este de Trípoli), unas mil personas participaban en mítines anti-Kadhafi frente al palacio de Justicia, convertido en cuartel general de la insurrección, indicaron periodistas de la AFP. Varias efigies de Kadhafi colgaban de las farolas de la ciudad, patrullada por soldados y civiles armados.

Algunos soldados vendían sus armas, incluso si sus comandantes, también desertores, trataban de organizar milicias para marchar sobre Trípoli.

En Musratah (150 km al este de la capital), informes sin confirmar daban parte de combates.

La frontera con Egipto estaba custodiada sólo por un soldado, que procedía a un control informal de los pasaportes de los periodistas que siguen entrando a Libia por esa zona controlada por la rebelión.

“Estaba en la unidad basada en Tobruk (a 130 km de la frontera) en el ejército de Kadhafi, pero después de lo que pasó me sumé al pueblo”, dice el soldado a la AFP. Cerca de él, un graffiti en letras rojas en árabe proclama: “Abajo el régimen”.

Numerosos países aceleraban la evacuación de sus ciudadanos.

Un barco fletado por Estados Unidos zarpó el viernes con destino a Malta con “más de 300 personas a bordo”, más de la mitad de ellos ciudadanos estadounidenses, anunció el departamento de Estado.

China lanzó una gigantesca operación que ya permitió llevar por transbordador hasta la isla griega de Creta a miles de chinos que trabajaban en los sectores ferroviario, petrolero o de telecomunicaciones de Libia.

Otras naciones asiáticas preparaban operaciones para tratar de repatriar enormes contingentes humanos: 60.000 bengladesíes, 30.000 filipinos, 23.000 tailandeses, 18.000 indios

Un grupo de generales italianos preparó una operación militar para rescatar a los italianos atrapados en el sudeste de Libia, donde empiezan a faltar alimentos, informó el ministro de Defensa, Ignazio La Russa.

La Unión Europea (UE) empezó a movilizar navíos militares para evacuar a los cerca de sus 6.000 ciudadanos que todavía permanecen en Libia.

Desde el lunes, unos 30.000 tunecinos y egipcios regresaron por vía terrestre a sus países, informó el jueves la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El presidente estadounidense, Barack Obama, habló el jueves por teléfono con el primer ministro británico, David Cameron, y decidieron “coordinar posibles medidas multilaterales contra Libia”, indicó la oficina de Cameron.

La insurrección en Libia, país miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), llevó el jueves el precio del barril de Brent a casi 120 dólares, un nivel inédito desde hace dos años, aunque las cotizaciones se replegaban el viernes en torno a los 112 dólares.

La rebelión en Libia está inspirada en los movimientos populares que desde comienzos de este año derrocaron a longevos regímenes autoritarios en Túnez y Egipto y que desde entonces no para de extenderse a todo el mundo árabe.

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